Formatear JSON
Formatear, validar y plegar JSON.
Desarrollo
Validar correos electrónicos sin enviarlos.
Un punto que afecta directamente a España y que casi ninguna herramienta contempla.
El dominio .es admite desde hace años caracteres propios del español: la ñ, las vocales acentuadas, la ü y también los caracteres del catalán, el gallego y el euskera.
Eso significa que una dirección como info@españa.es es perfectamente válida desde el punto de vista técnico.
El mecanismo que lo hace posible se llama Punycode: el dominio con caracteres no ASCII se convierte en una representación latina que empieza por xn--, para que el sistema de nombres de dominio lo procese.
El problema práctico es que la mayoría de las reglas de validación que circulan están escritas para aceptar solo caracteres ASCII, y rechazan estas direcciones como si fueran erróneas.
Si construyes un formulario de registro para público español, merece atención: una regla demasiado estricta puede impedir que se registre un usuario legítimo, y encima sin decirle por qué.
Los caracteres acentuados en la parte anterior a la arroba también son técnicamente posibles, pero el soporte en los servidores es incompleto, así que son raros en la práctica.
Conviene ser honesto, porque las expectativas suelen ser más altas que la realidad.
| Comprobación | ¿Posible? |
|---|---|
| Sintaxis formal | sí, con fiabilidad |
| El dominio existe | solo con consulta DNS |
| El buzón existe | no con fiabilidad |
| Alguien lo lee | no |
| Detectar correos temporales | solo en parte |
La comprobación local detecta errores formales: falta la arroba, dos puntos seguidos, caracteres no permitidos, falta el punto en el dominio. Eso ya atrapa la mayoría de las erratas.
Si el buzón existe realmente no se puede saber desde fuera con fiabilidad. Muchos servidores responden de forma deliberadamente ambigua para no facilitar la validación de direcciones a quien envía correo masivo.
La única prueba fiable es un correo que llegue de verdad, es decir, el doble consentimiento.
Y un malentendido habitual: el estándar oficial permite muchos más caracteres de los que aceptan la mayoría de las reglas. Una regla muy estricta rechaza a veces direcciones técnicamente correctas.
Dos cuestiones prácticas que van juntas.
Una dirección de correo es un dato personal cuando permite identificar a una persona, y nombre.apellido@empresa.es evidentemente lo permite.
Si subes una lista a un servicio externo de validación, estás comunicando datos personales a un tercero. Eso exige una base jurídica y, por regla general, un contrato de encargado del tratamiento con el proveedor.
Si el proveedor está fuera del Espacio Económico Europeo, se añade la cuestión de la transferencia internacional, con sus propios requisitos.
Al validar localmente todo eso desaparece, porque los datos no salen de tu equipo: no hay destinatario, ni contrato que firmar, ni transferencia que documentar.
Sobre el envío comercial: la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información prohíbe con carácter general el envío de comunicaciones comerciales no solicitadas por correo electrónico, y el RGPD exige una base jurídica para tratar los datos.
La carga de la prueba del consentimiento recae en quien envía, y el doble consentimiento es el método práctico para acreditarlo. Una lista comprada no cumple ese requisito por muy limpia que esté formalmente.
Toda comunicación comercial debe además identificarse como tal y ofrecer una forma sencilla y gratuita de darse de baja. Esta página es informativa y no es asesoramiento jurídico.
No. La comprobación se hace íntegramente en tu navegador.
Sí. El .es los admite, y se representan técnicamente mediante Punycode.
Suele ser porque su regla de validación solo acepta caracteres ASCII.
No con fiabilidad. La única prueba segura es un correo que llegue.
No. Hace falta consentimiento acreditable, y la carga de la prueba es de quien envía.
Confirmar el alta por correo, que es el método práctico para acreditar el consentimiento.