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Texto
Encontrar la voz pasiva en tu texto.
Esta distinción es lo que hace que un detector pensado para el inglés sirva de poco en español.
La pasiva perifrástica se forma con el verbo ser más el participio: "el informe fue revisado por el director". Existe, es correcta, y es mucho menos frecuente en español que su equivalente en inglés.
De hecho, cuando aparece con mucha frecuencia suele ser señal de un texto traducido literalmente del inglés. Un lector español lo nota aunque no sepa explicar por qué.
La pasiva refleja se forma con se: "se revisó el informe", "se venden pisos", "se ruega puntualidad". Esta sí es genuinamente española y aparece por todas partes.
Y aquí está el punto clave: la pasiva refleja hace exactamente lo mismo que la pasiva inglesa —elimina al sujeto— pero pasa desapercibida porque suena natural.
"Se ha decidido suspender el servicio" no dice quién lo ha decidido. Es una frase perfectamente correcta y perfectamente opaca, y es el recurso característico del lenguaje administrativo español.
Cuidado con no confundirla con el se impersonal ni con verbos pronominales: "se arrepintió" o "se fue" no son pasivas. La diferencia está en si el sujeto gramatical recibe la acción.
Un detector que marque toda pasiva como error sería inútil.
Cuando el sujeto es desconocido: "me robaron la bici" o "se robó la bici". No sabes quién fue.
Cuando es obvio o irrelevante: "las solicitudes se tramitan en marzo". Que las tramita la administración se sobreentiende.
Cuando quieres poner el foco en el objeto y no en quien actúa, algo habitual en textos científicos y técnicos, donde es una convención aceptada.
Cuando nombrar al sujeto obligaría a una construcción forzada.
Y en textos normativos, donde a veces la impersonalidad es deliberada porque la norma se dirige a todos.
La regla práctica: si conoces al sujeto y nombrarlo ayuda al lector, nómbralo. "Hemos revisado tu solicitud" es casi siempre mejor que "se ha revisado tu solicitud", y en atención al cliente esa diferencia se nota más que cualquier fórmula de cortesía.
Los detectores traducidos ignoran los problemas reales del estilo administrativo español.
Las nominalizaciones. "Proceder a la realización del análisis" son tres sustantivos donde bastaría un verbo: "analizar". Es el vicio número uno del lenguaje administrativo.
Las perífrasis vacías: "proceder a", "llevar a cabo", "efectuar la remisión de". Todas se sustituyen por el verbo directo.
El gerundio mal usado, sobre todo el gerundio de posterioridad —"se aprobó la ley, entrando en vigor al día siguiente"— que es incorrecto y aparece constantemente en textos oficiales.
La longitud de la frase. El español admite subordinación, pero un párrafo de cinco líneas sin un punto agota al lector.
Y las muletillas de la jerga administrativa: "en el marco de", "a los efectos oportunos", "sin perjuicio de lo anterior". Ocupan espacio y aportan poco.
Existe además un movimiento de lenguaje claro en la administración española, con guías propias en varios ministerios y comunidades autónomas, que recomienda exactamente esto: frases cortas, voz activa y verbos en lugar de sustantivos.
La prueba más fiable sigue siendo leer el párrafo en voz alta. Donde se te traba la lengua, se traba el lector.
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Dos: la perifrástica con ser y la pasiva refleja con se, que es la más frecuente.
Porque están pensadas para el inglés y buscan la construcción con ser, no la refleja.
No, es genuinamente española. El problema es que oculta quién actúa sin que se note.
Cuando el sujeto es desconocido, obvio, o cuando la impersonalidad es deliberada.
Las nominalizaciones y las perífrasis: "proceder a la realización" en vez de "analizar".
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