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Convertir SVG a PNG al tamaño que quieras.
El SVG es casi siempre el mejor formato, hasta que llegas a donde no lo admiten.
Sitios que no aceptan SVG: muchos programas de correo, las redes sociales al poner una foto de perfil, los portales de imprenta, las suites ofimáticas antiguas, y la mayoría de los formularios de subida de logotipo.
El motivo suele ser la seguridad. Un SVG es un archivo de texto capaz de contener scripts, y muchos servicios lo rechazan por precaución.
Exporta a PNG al tamaño que necesiten allí, y conserva el SVG como original. Desde el SVG siempre podrás volver a exportar; desde el PNG no.
El tamaño se elige al exportar, y esa es la ventaja del vectorial.
Exporta al menos al tamaño de visualización, y al doble para pantallas de alta densidad. Un logotipo que se muestra a 200 píxeles de ancho se exporta a 400.
Comprueba el viewBox del SVG. Si falta, el conversor no sabe qué proporción respetar y el resultado puede variar. Casi todos los programas de exportación lo incluyen.
La transparencia se conserva en PNG. Para un fondo liso, elígelo al convertir en lugar de ponerlo debajo después.
La trampa conocida son las tipografías: si el texto no se ha convertido en trazados, se mostrará con una fuente disponible en este dispositivo. Convierte el texto a curvas en el programa de diseño antes de exportar.
Todo ocurre en tu navegador.
Muchos servicios lo rechazan por precaución, porque un SVG puede contener scripts.
Al menos al de visualización, y al doble para pantallas de alta densidad.
Sí, el PNG la admite.
Falta la tipografía. Convierte el texto a curvas antes de exportar.
Probablemente falta el viewBox en el SVG.
No.