Generador de degradados CSS
Degradados lineales, radiales y cónicos.
Diseño
Frecuencia de términos en un texto.
Merece la pena decirlo con claridad, porque sigue circulando como consejo.
La idea de que existe un porcentaje óptimo — se citaba entre el uno y el tres por ciento — viene de los buscadores de finales de los noventa, que efectivamente contaban repeticiones.
Los sistemas actuales trabajan con el significado, no con la frecuencia. Entienden sinónimos, términos relacionados y la intención de la consulta, y una repetición mecánica no les dice nada nuevo.
Peor aún: repetir un término de forma antinatural empeora el texto para las personas, y las señales de comportamiento — si el lector se va enseguida — sí importan.
El relleno de palabras clave es además una práctica explícitamente desaconsejada por las directrices de los buscadores y puede acarrear penalización.
Así que no hay un número que perseguir. Escribe con naturalidad, y si el tema está bien tratado los términos relevantes aparecerán solos.
Sigue siendo útil, pero para otras cosas.
Para detectar repeticiones involuntarias. Cuando un término aparece muchísimo más que el resto, suele indicar un texto pobre de vocabulario más que uno bien optimizado.
Para comprobar si has tratado el tema. Si escribes sobre hipotecas y no aparecen "interés", "plazo", "amortización" o "tasación", probablemente el texto se ha quedado corto.
Para revisar traducciones. Un texto traducido del inglés suele repetir el mismo término donde el español pediría variación, porque el inglés tolera mucho mejor la repetición literal.
Para comparar tu texto con el de una página que ya posiciona bien, no para copiar densidades sino para ver qué conceptos trata que tú no.
Y para localizar muletillas y expresiones que se te repiten sin darte cuenta, que es un uso puramente de estilo.
Si el objetivo es que el texto funcione en buscadores, esto rinde mucho más.
Cubre el tema de verdad, incluidas las preguntas que la gente se hace después de la principal. La amplitud vale más que la repetición.
Usa el término principal donde importa: el título, el encabezado principal, la primera parte del texto y la descripción. Ahí sí tiene peso, y ahí basta con una vez.
Emplea variantes y sinónimos con naturalidad. En español además hay un factor propio: la riqueza de sinónimos es mayor que en inglés, y forzar siempre el mismo término suena artificial de inmediato.
Estructura con encabezados reales que describan cada sección. Ayudan al lector y ayudan a entender de qué trata cada parte.
Responde pronto. Si la página promete una respuesta, dala en las primeras líneas y desarrolla después.
Y escribe para alguien concreto. Un texto que resuelve de verdad la duda de una persona funciona mejor que cualquier ajuste de porcentajes.
Ninguna. Dejó de ser un factor de posicionamiento hace muchos años.
Sí. El relleno de palabras clave está desaconsejado por las directrices y puede acarrear penalización.
Para detectar repeticiones involuntarias, revisar traducciones y comprobar si has tratado el tema.
En el título, el encabezado principal, el inicio del texto y la descripción. Una vez en cada sitio basta.
Sí. Los buscadores los entienden, y en español forzar el mismo término suena artificial.
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