Creador de currículum
Crear un currículum con los usos españoles.
Empleo
Dividir objetivos en pasos concretos.
La mayoría de los objetivos fracasan porque se quedaron en intenciones y nunca llegaron a ser pasos.
"Aprender inglés" no es un objetivo, es un deseo. "Terminar el nivel B1 antes de junio" sí es algo cuyo cumplimiento se puede comprobar.
La diferencia son tres elementos: un resultado concreto, una medida clara y una fecha.
Y luego lo más importante: ¿cuál es el primer paso tangible que puedes dar esta semana? El objetivo cuyo primer paso no conoces no arranca.
Trabaja hacia atrás desde la fecha final. Si quieres lograr algo en seis meses, ¿qué debería estar hecho a los tres? ¿Y al mes? ¿Y esta semana?
Distingue entre objetivos de resultado y de proceso. "Perder diez kilos" es un resultado que no controlas directamente; "caminar cuarenta minutos cinco veces por semana" es un proceso que controlas del todo. Sigue el proceso, y el resultado viene detrás.
Lo que más hace fracasar un plan.
Demasiados objetivos. Quien se marca ocho objetivos anuales no cumple ninguno. Tres como máximo, y mejor uno principal.
Estimaciones optimistas. La gente sobreestima lo que puede hacer en un mes y subestima mucho lo que puede hacer en un año. Añade siempre margen.
No contar con los obstáculos. Pregúntate de antemano qué te va a impedir avanzar, y ten un plan para cada obstáculo previsible. Eso sube las probabilidades más que cualquier dosis de motivación.
No revisar. Un plan que se escribe y no se revisa muere en unas semanas. Ponte una revisión semanal breve y una mensual más a fondo.
Y colgarlo todo de una única fecha lejana. El objetivo a un año sin hitos intermedios se aplaza once meses y luego se olvida.
Un apunte del calendario español: planificar un objetivo anual sin contar con agosto es garantía de desviarse. Cuenta con ese mes de forma explícita en vez de fingir que no existe.
Un plan sirve si se usa, no si está bien escrito.
Revísalo el mismo día de la semana, siempre. Diez minutos bastan: qué hice, qué toca, qué se ha atascado.
Cuando un paso lleve dos semanas sin avanzar, no lo arrastres: o lo divides en algo más pequeño, o reconoces que ya no es prioritario y lo quitas.
Escribe los pasos, no las intenciones. "Hablar con Marta sobre el presupuesto" es un paso; "avanzar en el presupuesto" no lo es.
Y celebra los hitos intermedios. Un objetivo a un año sin ninguna satisfacción por el camino es muy difícil de sostener.
Ten en cuenta también que los objetivos cambian, y eso no es fracasar. Revisar un objetivo a mitad de año porque tu situación ha cambiado es sensatez, no abandono.
Tu plan se guarda en tu navegador y no se envía a ningún servidor.
Tres como máximo, y mejor uno principal. Ocho garantizan no cumplir ninguno.
El resultado no lo controlas directamente; el proceso sí. Sigue el proceso.
Trabajando hacia atrás desde la fecha final, hasta llegar a esta semana.
Normalmente por demasiados objetivos, estimaciones optimistas y falta de revisión.
Una revisión semanal breve y una mensual más a fondo.
No.