Contador de palabras
Contar palabras, caracteres y tiempo de lectura.
Texto
Producir texto de relleno para una maqueta.
Ambos se defienden, y la elección cambia lo que estás probando.
El lorem ipsum clásico tiene una ventaja decisiva: es ilegible, así que nadie lee el contenido en lugar de mirar el diseño. En una presentación a cliente, eso evita discusiones sobre el texto.
Su defecto es que la longitud de las palabras no corresponde. El latín tiene un ritmo distinto del español, y el español tiene sus propias particularidades: palabras más largas que el inglés y signos de apertura que ocupan espacio.
Prueba por tanto los elementos críticos con relleno en español: botones, entradas de menú, encabezados de tabla y todo lo que tenga un ancho fijo. Ahí es donde se rompe, no en el texto corrido.
Una palabra como «responsabilidad» o «establecimiento» no cabe en ningún botón. No son casos límite: son palabras corrientes en contexto administrativo.
Que el texto de relleno acabe en producción es el descuido clásico. Antes de entregar, busca «lorem» e «ipsum» en todo el proyecto.
Para títulos y etiquetas el relleno no sirve: usa el texto real o una aproximación creíble, porque es la longitud la que decide si cabe.
Prueba también con poco texto. Una maqueta con tres líneas por tarjeta queda elegante; con una sola línea, la composición a veces se descoloca.
Y con demasiado: un solo cliente con un nombre larguísimo basta para desbordar una tabla.
Todo se genera en esta página.
Sí, y da una idea más ajustada de las longitudes que el latín.
Porque nadie lo lee. En una presentación evita discutir el contenido.
Las palabras españolas son largas. Prueba botones y etiquetas con palabras reales.
Sí, por párrafo, frase o palabra.
Busca «lorem» e «ipsum» en todo el proyecto antes de entregar.
No.